Carpintería de lo blanco: Artesonados (Parte III)
Armaduras a dos aguas.
Tuvieron más difusión que las adinteladas, siendo menos vulnerables a las lluvias que las techumbres planas. No tenemos ejemplos de las obras más antiguas, sólo podemos intuirlas gracias a las techumbres conservadas de los patios de las mezquitas de los Kairuaníes y de los Andaluces en la ciudad de Fez, realizadas en torno al siglo X.
Estas armaduras se realizaron mediante una sucesión de viguetas o “tijeras” muy próximas entre sí y reforzadas por unos listones que se encajaban entre los maderos oblicuos. Al haber muy poca separación entre ellos el conjunto ofrecía un aspecto abrumador, espeso, con excesiva masa, lo cual motivó la búsqueda de nuevas soluciones más ligeras y estéticas.
Aunque las techumbres a dos aguas tienen infinitas variantes, escogeré sólo algunos tipos atendiendo a la evolución de estructuras innovadoras más sólidas y resistentes con desarrollos geométricos complejos que fueron heredados de los antiguos tratados árabes.
Por otra parte esta selección está influenciada por la belleza tanto estructural como decorativa en la riquísima policromía, los temas representados y la calidad del trabajo de talla de los maderos.
Así se desarrollaron otras armaduras más ligeras como las de parhilera, par y nudillo y de limas o de artesa.
ARMADURAS DE PARHILERA O MOJINETES.
Este es un sistema simplificado y a su vez perfeccionado de las armaduras de “tijera”, es decir, en el ángulo superior de las dos vigas se interpone otra vigueta de menor escuadría, llamada hilera, a lo largo de toda la techumbre que corresponde al caballete del tejado, todo este conjunto se asienta en un estribado formado por grandes maderos colocados sobre el muro, esta parte de asiento quedaba oculta por un gran faldón o friso de madera ricamente tallado o policromado. Estas armaduras tenían unas vigas sencillas o pares , llamadas tirantes , sujetas al estribado de muro a muro montadas sobre zapatas. También se colocaban directamente ensambladas en los maderos de del estribado. Esta técnica daba al conjunto una mayor solidez y estabilidad en el tiempo.

Armadura de parhilera realizada durante el siglo XIV . Iglesia mozárabe de San Miguel de la Escalada. León . Siglo X.

Esta armadura de parhilera del siglo XIV sustituyó a la original. Iglesia mozárabe de San Cebrián de Mazote. Valladolid. Siglo X.
ARMADURAS DE PAR Y NUDILLO.
Buscando una mayor solidez y tratando de evitar la cimbra de las estructuras con el paso de los años se llega desde la armaduras de parhilera a las de par y nudillo, interponiendo a dos tercios de su altura entre cada dos pares, un madero horizontal llamado nudillo. La sucesión de éstos – con la tablazón intermedia- crea una superficie horizontal que oculta la hilera. Este plano constituye el almizate* y vista á armadura desde el interior de la estancia, transforma el aspecto triangular de la techumbre de parhilera en trapecial.

Una tabica de la armadura de la catedral de Teruel. En esta pintura se representa la construcción de una armadura de par y nudillo. Siglo XIV (antes de la burbuja inmobiliaria)

Armadura mudéjar de par y nudillo donde s e aprecia el almizate del artesonado. Toledo. Siglo XV. Monasterio de San Juan de los Reyes.
*Almizate.
Ahora os enseñamos un almizate que perteneció a una armadura de par y nudillo toledana – hoy desaparecida – del siglo XV de estilo gótico-mudéjar que nos ha llegado en un estado de total abandono y que después de realizar una delicada restauración de consolidación, limpieza y tratamiento anti-xilófagos, mostramos con toda su belleza aunque desgraciadamente conservando mínimas zonas de su policromía* original.
Éste almizate se realizó probablemente en la época de los Reyes Católicos para un palacio toledano y destaca por la calidad del trabajo y desarrollo geométrico así como del tallado de las hojas de parra y demás motivos geométricos y vegetales.
Se construyó utilizando madera de ciprés y su en su policromía básicamente se usó el temple en los colores rojo, blanco, negro y amarillo como era la costumbre.

Almizate realizado en madera de ciprés con algún resto de policromía. Trabajo toledano . Siglo XV. Dimensiones: 320 x 250 cm.
Os cuento una curiosidad, es importante destacar la aparición de algún dibujo – pruebas de pintura- en zonas que luego no iban a ser vistas pues quedaban ocultas en la trasera de las tablas o en la obra; aquí os enseñamos una que encontramos en este almizate.
Realmente parece un esbozo hecho por algún artista del siglo XX, ¿no os recuerda a algún pintor contemporáneo? aunque pintado seiscientos años antes.
Esta pieza tiene unas dimensiones de 320 x 250 cm aproximadamente. Puedes visitarlo en la exposición de nuestra tienda física, aquí tienes nuestra ubicación.








